Detrás de Sucar: Blanca Juan Serrato
Una vida de cocina de mercado, técnica de autor y mesa compartida. La idea de que un catering puede tener la misma alma que un buen restaurante.
De la cocina de mi abuela a Sucar
Aprendí a cocinar mirando las manos de mi abuela — los pellizcos sin medir, el pan que se moja en la salsa al final. Después vinieron las escuelas, las cocinas profesionales, los mercados a primera hora, los años de mise en place.
Cocinar siempre fue oficio, pero también una forma de prestar atención: a la temporada, a la persona que se sienta enfrente, al gesto pequeño que convierte una comida en una conversación.
Sucar nació de una idea sencilla: el catering no tiene por qué ser banal. Una boda merece la misma cocina que el restaurante donde celebraste tu aniversario. Una reunión de empresa puede ser una excusa para comer bien.
"El gesto de mojar pan en la salsa al final no es mala educación: es la firma de que la comida ha estado bien."
Cocinar para los tuyos
Mi trabajo es escuchar tu evento, traducirlo a un menú y cocinar para los tuyos como cocinaría para los míos. Sin atajos.
Trabajamos con productores pequeños, atún rojo de almadraba, vegetales del huerto, masas madre, escabeches lentos. Lo que entra a la cocina es lo que esa semana está en su punto. Cuando una receta no sale como debe, no sale a mesa.
Si me dejas, te llevaré la conversación más allá del catering: te recomendaré flores de temporada, vinos pequeños, un pastelero amigo para la tarta. Trabajamos en red — Madrid es así.
Cuéntanos tu evento
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